La luz solar perfora las copas de la floresta

Observo estrΓ­as blancas recorrer el agua 

Parda me acurruco sobre mantas viscosas

Rayos flotan, chispean sobre el lago

La nada de los humores 

Fluye la nada del disturbio pasado

Del sonido blanco, me eriza 

La piel me recorre, la brisa emerge 

Una figura arropada en oro, y es humano

Lejos los fluidos con apariencia de alquitrΓ‘n 

Escurren las manchas negruzcas 

Despegan en un acto fugaz

De todo mal somos libres de todo ahora 

Su piel ilumina escarchada de oro

La luz se encoje y suspendemos 

Sin ascender una estela me roza 

Los labios, besa mis pupilas

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